“Temo el día en que la tecnología sobrepase a la humanidad”. Esta frase, pronunciada por Albert Einstein, es quizá la que mejor define a nuestra actual sociedad. Millones y millones de personas con las caras iluminadas por pantallas de todo tipo son sólo la profecía de un científico. ¿O quizá Einstein se equivocó?

Iris María Cremades, psicóloga especializada en neuropsicología en la UMH, parece hacerle un revés a Einstein al asegurar que la tecnología no tiene por qué superarnos, ya que “con un control adecuado se puede hacer un uso de ella de forma saludable, útil y en absoluto nocivo”. Sus recomendaciones, cristalizadas en un proyecto que tiene de nombre ‘Promoción del uso adecuado y prevención de adicción a las nuevas tecnologías’, es una extensa y detallada guía sobre un uso adecuado de las nuevas tecnologías. Pero, ¿dónde habría que empezar a educarnos en esta era digital? Iris Cremades lo tiene muy claro: “en la infancia”.

Infección digital

Uno de los innumerables documentos de su trabajo pone de manifiesto un estudio que llevó a cabo la Fundación Pfizer (2009), el cual dio a conocer que el 98% de los jóvenes españoles de 11 a 20 años es usuario asiduo de Internet, de los cuales 7 de cada 10 dicen navegar por la red durante al menos 1,5 horas diarias, y que alrededor de un 3-6% mostraría un uso abusivo de Internet. “El problema con las nuevas tecnologías viene de que al estar tan metidas en nuestra vida diaria, tan normalizadas y al ofrecer tantas posibilidades, son susceptibles a convertirse en una adicción o a que hagamos un uso inadecuado de ellas”, explica la psicóloga.

Más contundentes se muestran las conclusiones a las que han llegado en el proyecto, en el que también forman parte otros tres psicólogos, Yaiza CuencaLorena Cutillas y Francisco Esclapez. La modificación del cerebro debido a un uso adictivo de las nuevas tecnologías es mucho más pronunciada en los niños y adolescentes. “Una adicción de este tipo acarrea una serie de efectos físicos como pueden ser desequilibrios en las funciones fisiológicas que intervienen en la regulación del sistema digestivo y del sueño, migrañas, síndrome del túnel carpiano, etc.” Aunque según sus investigaciones, también aparecen consecuencias a nivel psicológico, (peores incluso que las físicas): síndrome de abstinencia, depresión, inestabilidad emocional, ansiedad, agresividad y falta de habilidades de afrontamiento”.

Einstein temía el día en que la tecnología nos sobrepasase, pero, ¿cómo saber si no lo ha hecho ya? Iris Cremades comenta al respecto que “al estar tan normalizado el uso de las nuevas tecnologías, la posible adicción que acarrean pasa en muchos casos desapercibida”. Quizá ya nos sobrepasó hace unos años sin siquiera darnos cuenta, pero si todavía existe la voluntad de personas como estos psicólogos, sin lugar a dudas la esperanza de que podamos remontar en esta era digital todavía sigue intacta.

Fuentes: Psicología UMH / Pfizer
Fuentes fotografías: Universoracionalista / zonaenlace