Si estás leyendo esto, es probable que ya sea demasiado tarde. Cada palabra que leas en esta pantalla de luz restará un poco de vida a tu sistema ocular. A no ser que sigas leyendo un poco más y atiendas a los consejos de grandes expertos en el campo óptico que revelan cómo nos afecta el uso de las pantallas retroiluminadas, de qué forma lo hacen, qué supondrá para nuestros ojos… Pero también cómo protegernos.

En apenas una década, en la sociedad ha estallado una nueva e imparable revolución. Ordenadores, móviles, tablets… Bien podría conocerse el siglo XXI como ‘el siglo de las pantallas’. La comodidad que nos proporciona esta nueva forma de ver la vida es innegable, pero ante esta evolución tan rápida hay preguntas que se nos quedan en el tintero. ¿A veces no te pican los ojos después de haber estado con el móvil?

 La visión de los expertos

Pepa Juan Castelló, Diplomada en Optometría y con varios años de experiencia en una de las mejores empresas ópticas de España, comenta que a ése picor de ojos se le conoce como “fatiga visual”. Pero aún hay más, si permanecemos un largo periodo de tiempo mirando las pantallas “aumentan las ametropías o los efectos visuales debido a un exceso de trabajo de cerca, sobre todo la miopía. Además, la retina acelera su proceso de envejecimiento”. “Quizá por eso se sienten los ojos cansados y secos”, asevera la experta en óptica.

La evolución de las pantallas es obvia, ahora se ven mucho mejor que hace unos años, son más eficientes y sus ángulos de visión son espléndidos. Sobre todo gracias a la tecnología LED. Esta tecnología la podemos encontrar actualmente en cualquier televisor, móvil o tablet. Pero cuidado, ya que la investigadora de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Celia Sánchez Ramos, que dirigió un estudio sobre los daños oculares causados por dispositivos LED (y lo mostró en el periódico20minutos), advierte de que “la exposición continuada a este tipo de luz daña la retina”. Su estudio muestra que “el problema de estas fuentes de iluminación que emiten luz blanca reside en su alto contenido de radiaciones de la banda del azul. Esta luz azul es la que puede afectar a nuestra retina”.

La profesora de la UCM es partidaria de que la iluminación LED tenga un filtro o protección que elimine la parte del azul. “Las fuentes LED son fantásticas siempre que haya protección”, ya que “se nace y muere con la misma retina”. “El ser humano, con una esperanza de vida cada vez mayor, mantiene los ojos abiertos unas 6.000 horas al año, muchas inmersas en luz artificial. Una de las recomendaciones más fáciles para cuidar la retina es cerrar los ojos a menudo para atenuar el impacto”, aconseja la investigadora.

Aunque ya existen varios estudios que confirman que el uso de pantallas también provoca insomnio, Pepa Juan da un útil consejo que versa sobre pantallas y vista cansada. Para que la luz de los paneles no nos afecte negativamente, “cada 20 o 30 minutos debemos descansar mirando algo que esté muy lejano, si es posible a través de una ventana, para relajar la vista”, de esta forma el impacto en nuestros ojos será mucho más leve.

Las pantallas que más nos afectan son las que están retroiluminadas, cabe destacar que las pantallas de tinta (utilizadas comúnmente en los EBooks como sustituto de los libros) tienen el mismo efecto que el papel al no producir ningún tipo de irradiación. Por otra parte, según la experta en optometría, a los niños habría que protegerlos de esta luz de una forma más rigurosa. “Los niños son más susceptibles a problemas relacionados con ametropías funcionales y pueden desarrollar más rápidamente miopías”, no obstante, “los problemas relacionados con la sequedad y los párpados afectan por igual a niños que a adultos”, afirma Pepa Juan.

Prevenir antes de curar

 Las pantallas tienen una proyección concreta de luz, es por ello que cuanto más cerca estemos del dispositivo más nos afectarán los fotones emitidos. Francisco García, especialista y responsable de una empresa involucrada con las nuevas tecnologías, indica que leer contenido “con una pantalla de menos de 4 pulgadas nos afectará más negativamente a los ojos”. Bien se podría pensar que es por eso por lo que cada vez hacen las pantallas de los móviles más grandes.

Las recomendaciones y consejos son muy variados, y la web es un océano de ellos, pero todos coinciden en las mismas claves, como por ejemplo, las que nos brinda Pilar Mª Nano, experimentada oftalmóloga: “Para prevenir la sequedad ocular debemos evitar exponer los ojos a luces fuertes”, esto se consigue “ajustando el contraste con la luz del exterior, al mismo nivel de importancia que la que proyecta la pantalla”. Más concretamente, la oftalmóloga recomienda “no colocar las pantallas ni de espaldas ni de frente a una ventana, sino de forma perpendicular, dado que la luz entraría de forma lateral y se evitarían los reflejos”. “La distancia a la pantalla debe ser de al menos 60 centímetros y la altura de los ojos debe estar por debajo del marco de la misma”, concluye Mª Nano.

Algo que ha irrumpido de manera tan fulminante en nuestra sociedad se debería de tener muy en cuenta, y aunque a muchos de nosotros nos cueste coger unos nuevos hábitos con respecto al uso que le damos a las pantallas, al menos sí deberíamos concienciarnos con las generaciones que nos preceden. Como dice Pepa Juan, “desde niños deberíamos hacer una buena prevención de salud ocular, explicar buenos hábitos a la hora de sentarse en el ordenador  y limitar en lo posible su tiempo de uso”.

Los ojos del futuro son los que nacerán en esta ‘era de las pantallas’. Nuestra generación supone el paso del cambio hacia una nueva forma de visión. Por cierto, ¿te pican los ojos?

Fuentes: 20minutos
Fuentes fotográficas: salud.facilisimo / nutridieta / hipertextual / lavanguardia