“Cuando no existían las pantallas retroiluminadas se dormía mejor”. A esta conclusión han llegado varios investigadores sobre el llamado trastorno del ‘ritmo circadiano’ debido a un mal uso de los dispositivos.

Todos necesitamos dormir varias horas al día. El ciclo de sueño-vigilia que se repite como una constante en nuestras vidas está regido por un reloj biológico interno que nos dicta cuándo despertar y cuándo dormir. A este ciclo se le denomina ritmo circadiano (del latín circa dies, que significa aproximadamente un día). El ciclo circadiano abarca 24 horas, divididas en ocho para el sueño y 16 para la vigilia.

¿Por qué nos afecta?

Todavía no se conoce con exactitud el mecanismo que regula el ritmo circadiano, aunque se piensa que es el hipotálamo, una región localizada en el encéfalo. Además, se ha comprobado que la luz influye en este ciclo, a través de una sustancia (la melatonina) producida por la glándula pineal, ubicada en el cerebelo. Recientemente, también se ha localizado un gen que controla el ritmo circadiano. Investigadores del Instituto Médico Howard Hughes han determinado que el ciclo vigilia-sueño se encuentra regulado por el gen hPer2.

Los investigadores insisten en que el sueño se ve afectado por la exposición a la luz incandescente, ya que en nuestro código genético reside la información de que cuando es de día se hace actividad y cuando es de noche, se debe descansar. El problema existe cuando, al hacerse de noche, nuestra piel continúa en contacto con iluminación de otros tipos como la de los fluorescentes, los televisores e inclusive los ordenadores y móviles, afectando así a los ritmos normales de recuperación en el sueño.

Las recomendaciones que dan desde Howard Hughes es tratar de minimizar la exposición a la irradiación por medio de sistemas que dosifiquen la cantidad de luz y, de manera ideal, dejar el ordenador solamente para las horas de oficina, así como tratar de no ver la televisión, el móvil o tablet al menos 2 horas antes de dormirse. (Información más detallada sobre la relación del sueño y el ritmo circadiano aquí).

Una app como solución

Por otro lado, la innovación en forma de aplicación para nuestros dispositivos no se ha hecho esperar. ¿Podría una app paliar los efectos negativos que produce la luz de las pantallas a nuestras horas de sueño?

Petr Nalevka es doctorado en ciencias de la computación en la Universidad Económica de Praga y el creador de dos exitosas empresas (Red Dragon y Urbandroid). Su granito de arena en la prevención de este problema es la aplicación que desarrolló: Twilight. (Por ahora sólo disponible para dispositivos Android, pero pronto llegará a la App Store y a Windows Phone).

Petr Nalevka nos desvela que “estudios recientes demuestran que mirar el móvil sin Twilight antes de acostarse puede reducir el tiempo de sueño hasta en una hora”. “Así que esto es realmente el propósito de Twilight, el de mantener la duración del sueño y ayudarle a conciliarlo mejor”, comenta el desarrollador.

Pero, ¿cómo funciona Twilight? Según Nalevka, “Twilight hace que la pantalla de tu dispositivo se adapte al horario del día. Se filtra el espectro azul de tu smartphone o tablet (la luz azul es la más dañina para nuestros ojos) después de la puesta de sol y protege tus ojos con un suave y placentero filtro rojo. La intensidad del filtro se ajusta sutilmente al ciclo solar basado en tu horario local de salida y puesta del sol”.

Cuando no existían las pantallas retroiluminadas se dormía mejor, es cierto, pero poco a poco la innovación está rompiendo las barreras que separaban la tecnología del sueño. Por nuestra parte, seguiremos muy despiertos para contarte todo lo que suceda al respecto.

Fuentes: Petr Nalevka / genaltruista / auraioga
Fuentes fotografías: Google Play / las7nuevastecnologias / cincodias