Los padres de los años 90 reprendían a sus hijos por ver la televisión más de una hora seguida, en la actualidad no ocurre lo mismo con el uso del teléfono móvil; las reglas han cambiado. ¿O ha sido el propio móvil el que ha cambiado las reglas?

Según un informe de la IAB (Asociación de Marketing Digital IAB Spain), los españoles dedicamos tres horas y media diarias a nuestro terminal. Y eso no es todo, ya que en el último año (2015) el tiempo que los españoles dedicamos a nuestros dispositivos móviles ha aumentado en una hora. La IAB, en colaboración con la empresa Elogia, calculan que en España hay 15,4 millones de usuarios conectados a través de sus smartphones.

Un informe para reflexionar

Diversos estudios de distintas fuentes se han puesto de acuerdo en afirmar que la mejor edad para comenzar a usar un smartphone es a partir de los 16 años. Partiendo de esa base, somos la última generación que hemos disfrutado de la vida pre internet y también de la actual, inundada en todas sus formas por la red de redes.

La “necesidad” es una palabra que ha sido distorsionada por la era del internet móvil, ahora se utiliza para extorsionar nuestro día a día de una forma tan sutil que ni nos damos cuenta. No hace mucho tiempo se disfrutaba sin la necesidad de cámaras que capturaran los mejores momentos, se lloraba sin la necesidad de subir fotos tristes a las redes sociales, se escribían cartas de amor a mano, se bailaba sin la necesidad de mostrarle al mundo la canción que estábamos escuchando o se hacían excursiones a la naturaleza no sólo por la necesidad de subir después las fotos.

El informe de IAB también ha dejado al descubierto que los teléfonos móviles ya son el principal dispositivo de acceso a internet (85%), mientras que el uso de PC sigue en caída libre. Los smartphones son el futuro absoluto; hoy son el presente mayoritario.

Hoja de doble filo

Como una hoja de doble filo, es muy importante saber que lo que puede ser una herramienta asombrosa para aprender y maravillarse ante la vida, también puede ser (si se utiliza incorrectamente) un pozo de televisión aberrante, de ludopatía o de contenidos lascivos. La penetración, casi viral, de los móviles en nuestra sociedad no ha dejado margen de tiempo a que se haya implantado en nuestro sistema educativo un programa para su correcto uso. Es por eso que, sobretodo, hay que estar muy atentos del uso que le dan las generaciones que han nacido ya en plena era del internet.

El internet móvil ha cambiado a la raza humana mucho y en muy poco tiempo, hasta en los detalles más nimios. Han dejado de existir las discusiones en los bares, cuando hay alguna discrepancia, San Google nos saca de dudas en pocos segundos. Ya no existe la emoción de la espera por ver un vídeo nuevo, una canción recién salida o una fotografía capturada. Y tampoco existe la duda de si el móvil es un aparato que usamos, o es él quien nos usa a nosotros.

Fuentes: computerhoy / iab / ABC