Un lindo gatito, nubes estrambóticas, la nueva fuente del parque, un helado con colores de arcoíris… Actualmente vivimos en un mundo donde todo es capturado y guardado en unos pequeños dispositivos que, como un pozo sin fondo de recuerdos e información, parece que se encarguen de administrar cada momento de nuestra vida.

Con la llegada de los smartphones, las cámaras de gama baja e incluso media se han visto seriamente amenazadas, lo que ha provocado que sus ventas hayan caído en picado, enfrentándose en un futuro muy cercano a su extinción.

El tamaño sí importa

El mayor problema que comporta el hecho de que los móviles jamás puedan alcanzar la calidad de las cámaras profesionales radica en el tamaño. El reducido grosor de un smartphone jamás podrá albergar toda la compleja óptica que contiene una réflex. Esto es explicado de una forma más sencilla por compañeros de elandroidlibre:

“Los sensores de imagen se catalogan según diferentes características, pero una de las más importantes es el tamaño, y en esa superficie es donde tenemos que introducir todos los fotosensores que lo componen, y cada fotosensor es un pixel. Ahora bien, cuando jugamos con dos factores (en este caso tamaño y cantidad de fotosensores) hay que buscar una relación que nos ofrezca la calidad óptima. No es correcto decir que a mayor tamaño de sensor más píxeles tendremos o que a más píxeles peor será la calidad”.

De ciencia ficción

Durante los próximos meses vamos a ver un cambio sustancial en el panorama de la fotografía. Todo apunta a que los smartphones tomarán el trono de las cámaras mientras sigan el camino de la innovación fotográfica y añadan calidad tanto a sus objetivos como a sus sensores.

Un ejemplo de ello es que, según informa Daniel Jiménez, estudiante de comunicación audiovisual, “los móviles que veamos próximamente podrían incorporar objetivos intercambiables, una estrategia con la que aumentar la calidad de las fotografías”. Sin duda una creación que podría llevar a los móviles a mirar de tú a tú a las cámaras réflex. Por otra parte, la compañía Sony innovó presentando sus objeticámaras, (cámaras digitales sin pantalla en donde el móvil hace la función del cuerpo). “La idea es acercar equipos más complejos a los dispositivos móviles para paliar esa falta de calidad”, explica Daniel Jiménez.

Patricia Alvarado, periodista y bloguera experta en nuevas tecnologías, sigue desgranando el futuro de las grandes marcas en el campo de la fotografía. Esta vez se trata de un grande entre los grandes. “Microsoft está trabajando en un smartphone con una cámara de 16 lentes”, adelanta Alvarado. La cámara Pelican de la que se habla, tendría ni más ni menos que un total de 16 lentes, la experta matiza que “teniendo en cuenta esta característica, podríamos decir que gracias a ello se podría conseguir una toma de fotografías realmente increíble”. “Gracias a las 16 lentes, las imágenes tomadas mientras mantenemos presionado el obturador contendrían una gran cantidad de información referente a cada píxel”, señala Patricia Alvarado.

Gracias a tecnologías como éstas, el usuario podría realizar diferentes modificaciones en la fotografía una vez tomada, como por ejemplo, cambiar el punto de enfoque, cambiar el fondo de la imagen, escalar determinadas zonas o incluso combinar diversos elementos pertenecientes a diferentes fotos en una totalmente nueva; características sin duda increíbles.

La lista de lo que está por venir en unos meses es casi interminable, pero otro ejemplo interesante, centrado en la convergencia entre la gran marca fotográfica Nikon y la industria móvil, viene de la mano de la compañía nipona Vivo. La noticia en cuestión es que Vivo planea presentar un smartphone con una cámara de 20MP, un sensor de 1/1.7″ y procesador de DSLR Nikon. Durante este año y el que viene vamos a ver una gran cantidad de innovaciones con equipos portátiles que de seguro no va a dejar indiferente a nadie.