Breve reflexión sobre la decisión más importante que todo amante de las nuevas tecnologías (y en concreto de los smartphones) se ha hecho alguna vez: ¿iOS o Android?

Qué pensarías si un arquitecto te propusiera vivir en una casa con las mejores instalaciones, escrupulosamente cimentada, habitaciones bien amuebladas y electrodomésticos de lo más punteros, y te prometiese una inmejorable aclimatación. Y por otro lado, cuál sería tu reacción si un arquitecto diferente te ofreciera simplemente un terreno, materiales de construcción casi ilimitados y, además, te diese vía libre en cuanto al método de edificación que desees aplicar para alzar tu propio hogar.

Apple en primer lugar, y Android en segundo, son dos arquitectos que continuamente nos plantean éstas preguntas. La que el usuario debe de hacerse a él mismo es: ¿Quiero vivir en una casa con una estructura inalterable, o bien me gustaría poder cambiar de hogar cuando me plazca? Un usuario Android posee un espíritu nómada por naturaleza, en cambio, uno de Apple, se entrega incondicionalmente a la profesionalidad de su arquitecto, siéndole fiel en todo momento; aunque le incomode la rígida distribución de alguna de sus estancias.

A la hora de la verdad, las diferencias entre los dos sistemas operativos más grandiosos del momento se encuentran a través de la propia experiencia. Será en ese instante, una vez hayas pernoctado en ambos hogares, cuando te decantes por una u otra plataforma y cuando deduzcas los pros y los contras de que en iOS te den la casa ya hecha y en Android, en cambio, te proporcionen los materiales para que te la fabriques tú mismo.

Fuentes fotográficas: Goodereader