La población mundial supera los 7 mil millones de personas, las cuales son propietarias de cerca de 6 mil millones de teléfonos móviles; el 70% de la humanidad tiene un dispositivo móvil. Los datos afirman que de seguir creciendo el número de smartphones a ese ritmo, en 2017 los aparatos móviles duplicarán a la población mundial.

Los móviles, como un sinnúmero de sistemas tecnológicos (GPS, tablets, satélites artificiales, cámaras digitales, impresoras, audífonos, marcapasos, consolas, discos duros, libros electrónicos, airbags de los coches, etc.), no podrían funcionar sin un preciado y costoso material llamado coltán. El coltán es la fusión de dos minerales, la columbita y la tantalita. Sus características son:

  • Permitir sistemas basados en la nanotecnología
  • Es un 80% mejor conductor que el cobre
  • Mineral no renovable
  • Muy resistente al calor
  • No se oxida con facilidad

Los yacimientos más explotados de coltán se encuentran en África, más concretamente en la R. D. del Congo. El Congo es un país rico en recursos naturales, se estima que sólo en recursos sin explotar hay más de 17 trillones de euros, (el equivalente al PIB de EE.UU. y UE juntos). Pero pese a su riqueza nacional, el Congo es uno de los países más pobres y violentos del mundo.

El salario medio de un congolés es de 7 euros al mes, mientras que un congolés que trabaja en una mina ilegal de coltán gana 36 euros a la semana. La extracción de coltán se paga a 0,70 céntimos de euro la hora, mientras que el kilo de coltán ronda los 362 euros en el mercado. La fauna africana también se ha visto diezmada por la feroz demanda de este mineral. Ejemplo de ello es que la población de elefantes y gorilas del Congo se ha reducido desde 1.996 hasta el punto de llevarlos al borde de la extinción.

El coltán escondido

En promedio, todas las casas del primer mundo tienen un mínimo de 5 objetos que contienen coltán, (sobretodo oculto en los condensadores).

¿Cómo se detiene esta aberración tecnológica? ¿Cuál es el fin a tanta muerte por conveniencia? ¿Cómo podemos cambiar esta situación? Pues lo primero que hay que hacer es dejar de plantear preguntas al aire y preguntarse a sí mismo: ¿Realmente necesito reemplazar el móvil cada 6 meses? ¿Tanta falta me hace tener un ordenador de escritorio y otro portátil? Teniendo GPS en el smartphone, ¿por qué comprar un aparato GPS para el coche? O, si tengo móviles inservibles en casa, ¿por qué no reciclarlos?

El consumismo exacerbado nos ciega de una forma tan sutil que apenas percibimos las compras abusivas e innecesarias que efectuamos; y mucho menos su consecuencia más allá del centro comercial en donde las adquirimos. La conciencia global debe empezar por uno mismo, es la única forma en la que se puede mantener la esperanza y cambiar de rumbo. Está en nuestras manos.

Fuentes documentales y fotográficas: Pedro Pozas Terrados (Proyecto Gran Simio) / 
South Africa Resource Watch (SARW) / Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas / 
canalsolidario